Cuando el dolor puede convertirse por sí mismo en una enfermedad
El dolor nos protege y nos ayuda a sobrevivir.
Sin embargo, cuando ese sistema de alarma deja de funcionar correctamente, puede convertirse en un problema de salud por sí mismo .
Comprender cómo se origina y por qué se cronifica es el primer paso para abordarlo de forma integral.
Todos hemos sentido dolor alguna vez.
Un golpe, una quemadura, una lesión deportiva o un dolor de muelas.
Y aunque resulte desagradable, el dolor tiene una función extraordinariamente útil: protegernos .
El dolor es el sistema de alarma de nuestro organismo.
Gracias a él retiramos la mano del fuego antes de quemarnos gravemente , acudimos al médico cuando algo no funciona bien o damos reposo a una articulación lesionada.
Sin dolor, nuestra supervivencia sería más difícil.
Cómo nace el dolor Para entender qué ocurre cuando aparece, debemos saber que nuestro cuerpo está lleno de sensores especializados llamados nociceptores .
Son receptores capaces de detectar amenazas de distinta naturaleza: un golpe, una temperatura extrema, una inflamación o una agresión química.
Cuando detectan un peligro, envían la información al cerebro a través de una compleja red de nervios.
Sin embargo, el cerebro no recibe esa información de manera automática ni objetiva.
Antes de llegar a él, la señal pasa por la médula espinal, donde comienza a interpretarse .
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