Pablo Ojeda, nutricionista, sobre cuál es el mejor desayuno para los niños: «Si le das un tazón de cereales por la mañana, al mediodía le va a dar una hipoglucemia»
El inicio del día es clave para el rendimiento físico y mental de los más pequeños.
Sin embargo, muchas familias siguen cayendo en la trampa de los desayunos rápidos y azucarados, creyendo que un tazón de cereales es suficiente para que sus hijos tengan energía en el colegio.
El nutricionista sevillano Pablo Ojeda , colaborador habitual en medios de comunicación, ha abordado este tema en el programa de radio Las Mañanas de Kiss (Kiss FM) , donde ha compartido recomendaciones muy claras sobre cómo debería ser el desayuno infantil y qué errores conviene evitar .El impacto de un desayuno azucarado en los niñosOjeda lo explica de manera sencilla: «Si a un niño le das un bol de cereales con azúcar a primera hora, a media mañana sufrirá una bajada de glucosa ».
Esa hipoglucemia reactiva provoca cansancio, hambre repentina y la necesidad de recurrir a alimentos poco saludables para recuperar energía.
Es decir, lo que parece un desayuno rápido y práctico, en realidad puede condicionar negativamente la capacidad de concentración y el comportamiento en clase.La clave, según el especialista, está en ofrecer desayunos que garanticen saciedad y estabilidad energética .
En lugar de un chute de azúcar de absorción rápida, el cuerpo de los niños necesita nutrientes que se liberen de manera gradual y les permitan llegar con vitalidad hasta la comida.¿Qué desayunos recomienda Pablo Ojeda?El nutricionista propone opciones más completas y equilibradas, muy alejadas de los productos ultraprocesados que suelen protagonizar el desayuno infantil.
Entre sus recomendaciones destacan:Un bocadillo saludable: mejor con pan integral y rellenos ricos en proteínas, como pavo, atún, queso fresco o incluso un poco de tortilla.
Fruta fresca: fuente de fibra, vitaminas y azúcares naturales de absorción más lenta.
Frutos secos: almendras, pistachos, anacardos o avellanas, siempre en su versión natural y sin sal añadid.
Lácteos de calidad: yogur natural, leche o kéfir, que aportan calcio y proteínas para el desarrollo infantil.Estas alternativas no solo sacian más, sino que también f avorecen la memoria, la concentración y el correcto desarrollo cognitivo .
Ojeda insiste en que «los padres no deben tener miedo a incluir grasas saludables en la dieta de sus hijos, ya que son fundamentales para el cerebro».Brainfood: la alimentación que nutre el cerebroEl experto habló también de un concepto clave: el «brainfood» o alimentación neurosaludable .
Se trata de una manera de comer orientada a mejorar el rendimiento cerebral y el desarrollo cognitivo de los niños.
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