Patatas más pequeñas y más caras: las olas de calor y las lluvias pasan factura a uno de los productos básicos del hogar
El invierno lluvioso con el que comenzó el año, las olas de calor que se fueron sucediendo sin apenas descanso en verano, la subida incesante de la energía derivada de la guerra en Irán, el encarecimiento de los fertilizantes ...
El cóctel explosivo que se ha vivido este año lo ha sufrido la tierra de primera mano y lo pagarán los consumidores durante los próximos meses en uno -otro- alimento básico de los hogares como es la patata, que en los últimos cuatro años se ha encarecido un 41%.La producción de este tubérculo, que está terminando la cosecha justo en estas fechas, ha disminuido entre un 8 y un 10% , según las previsiones de Fepex, lo que supone un bache más dentro de la estabilidad que tanto le está costando conseguir en los últimos años.
En 2023 la producción fue de 1,92 millones de toneladas y la variación ha sido muy ligera hasta 2025, con 1.94 millones de toneladas.Y es que la patata, que es además un producto estratégico clave en la seguridad alimentaria, ha sufrido una enorme pérdida de superfice desde los años 90 que no ha conseguido ir recuperando -y solo lo ha hecho ligeramente- hasta hace apenas unos años.
En 1990 en España había 271.281 hectáreas y desde entonces ha ido disminuyendo hasta tocar suelo en 2023, con cinco veces menos de superficie, 59.219 hectáreas, en favor de otros productos como la remolacha.
En 2025 se alcanzaron las 66.660 hectáreas gracias al aumento de la patata de verdete, una forma de cultivo tradicional del sur peninsular que tiene lugar en invierno, mientras el ciclo normal de la patata suele ser en verano, y lo utilizan los agricultores como segundo cultivo.
Sin embargo, el aumento de superficie no se ha traducido en producción.En lo que a este año se refiere, ambos cultivos han sufrido los estragos de un invierno más lluvioso de lo habitual y las olas de calor en cadena del verano. «La climatología ha sido muy rara y muy adversa todo el año.
Las lluvias en Andalucía retrasaron la siembra y eso ya condicionó la cosecha andaluza de patata temprana y perjudicó el rendimiento», explica Alfonso Sáenz de Cámara , presidente del comité de patata de Fepex y productor.España importa cerca del 70% de la patata que consume, principalmente de Francia, pero el campo europeo ha sufrido también los estragos del clima extremo«Las de Madrid hacia arriba que se recogen ahora les está influyendo el calor, que les ha quitado mucha producción.
Aunque el agricultor generalmente riega, necesitan descanso por la noche, si no no pueden generar el tubérculo», añade.
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