España intenta recuperar el tiempo perdido en las tecnologías disruptivas
España tiene una oportunidad única para subirse al tren en marcha del deep tech .
De ello depende, en buena medida, su competitividad, autonomía estratégica y posicionamiento en un escenario internacional marcado por la incertidumbre, que exige, más que nunca, un sólido músculo innovador para afrontar los desafíos del siglo XXI.
Impulsar la investigación de frontera y su transformación en soluciones viables con alto potencial de impacto es hoy un imperativo para asegurar el bienestar a largo plazo.
Nuestro país destaca por su sólida base científica, pero arrastra la asignatura pendiente de recuperar el terreno perdido en las tecnologías más disruptivas , como la inteligencia artificial, los chips, los materiales avanzados o la computación cuántica, y así reducir la excesiva dependencia de terceros en estos ámbitos.Hablamos de proyectos con un fuerte contenido en I+D, capaces de mejorar la calidad de vida de las personas, resolver problemas complejos y cambiar sectores por completo.
Por ese espíritu transformador, presentan importantes barreras de entrada, como incertidumbre técnica, ingentes recursos para pasar del prototipo a la comercialización, largos ciclos de maduración y un horizonte de retorno de la inversión prolongado.
Estas particularidades exigen capital paciente, así como acompañamiento desde las fases tempranas hasta la consolidación para evitar lagunas de financiación, y es este un aspecto en el que aún queda trabajo por delante.Enrique Serrano, presidente de la Comisión de IA y Economía del Dato de Ametic, apunta al escalado.
Considera que se requiere un mayor ecosistema de apoyo y financiación a los proyectos que están preparados para crecer. «Faltan instrumentos financieros que se adapten a ciclos de desarrollo más largos, inversiones iniciales más elevadas y mayor riesgo tecnológico.
No solo hay que financiar las fases iniciales de I+D+i, dado que las de escalado son las más complejas cuando se requiere industrializar, fabricar y distribuir con una visión internacional».
El objetivo debe ser que los campeones nacionales se desarrollen aquí y no tengan que salir para convertirse en una gran empresa.Un reciente informe de Dealroom pone blanco sobre negro: las startups nacionales de deep tech levantaron 700 millones de dólares en 2025, muy lejos de los 5.200 millones que captaron las británicas, de los 3.900 de las francesas y de los 3.200 de las alemanas.
También se sitúa por delante Finlandia, que con solo 5,5 millones de habitantes, consiguió que sus startups de tecnología profunda obtuvieran 2,5 veces más de fondos que las españolas.
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