La pregunta que debes hacerte antes de tomar otro café
Ante el primer bostezo de la mañana, el bajón de media mañana o el cansancio que aparece después de comer, muchas personas reaccionan casi de forma automática: preparan un café.
La cafeína se ha convertido en una especie de botón de emergencia para recuperar la sensación de alerta y poder continuar con el ritmo del día.
Sin embargo, recurrir sistemáticamente a ella puede hacer que pasemos por alto una pregunta más importante: ¿por qué estamos cansados? Salena Sainz, nutricionista de Naturae Nutrición, asegura que es muy habitual recurrir de manera automática a tomar uno y otro café por inmediatez, ya que el café es una solución muy accesible. «Cuando estamos cansados buscamos una respuesta rápida que nos permita seguir con nuestro día, en lugar de detenernos a pensar qué está provocando ese cansancio», señala.El problema aparece cuando esa taza se convierte en un parche habitual. «Si la fatiga se debe a haber dormido poco, llevar demasiadas horas sin comer o estar deshidratados, el café puede proporcionar una sensación momentánea de activación, pero no soluciona ninguno de esos factores. es más, puede enmascarar temporalmente la sensación de fatiga sin solucionar su causa -advierte-.
En ocasiones, añade, «el cuerpo no necesita más cafeína, sino descanso, agua o nutrientes».La alimentación también determina cómo llegamos al final de la mañanaY es que los habituales bajones de energía no siempre tienen que ver con la falta de sueño.
La manera en la que comemos a lo largo del día también puede influir, pasar demasiadas horas sin ingerir alimentos, hacer comidas excesivamente ligeras o basar la alimentación principalmente en productos muy refinados pueden favorecer la aparición de hambre y sensación de falta de energía unas horas después.
Muchas personas no tienen en cuenta que «no solo importa cuánto comemos, sino también cómo distribuimos y qué composición tienen nuestras comidas», explica la nutricionista.
Para mantener una energía más estable, recomienda que las comidas principales incluyan una combinación de hidratos de carbono preferentemente integrales o poco refinados, proteínas, fibra y grasas saludables, además de frutas y verduras.En su opinión, la idea no es sustituir el café por una alimentación perfecta ni convertir cualquier taza en una señal de alarma.
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