María Corina es la estabilización
Se ha querido instalar la monserga de que el regreso de María Corina Machado a Venezuela generaría una situación de inestabilidad que dificultaría la recuperación del país.
Puede ocurrir precisamente lo contrario.
Su presencia podría convertirse en un poderoso factor de estabilización, porque permitiría encauzar política y pacíficamente el enorme descontento acumulado por los venezolanos.
Su regreso sería, además, una señal concreta de que la transición no es una ilusión ni una promesa indefinidamente postergada, sino un proceso realmente en marcha.
Venezuela necesita recuperar algo más que su economía.
Necesita recuperar la confianza.
Confianza de los ciudadanos en que pueden volver a decidir su futuro.
Confianza de quienes se marcharon con la esperanza que algún día podrán regresar.
Confianza de los inversionistas en que existirán reglas claras y seguridad jurídica.
Y confianza del mundo democrático en que Venezuela volverá a ser un país institucionalmente confiable y respetado.
María Corina podría representar para una parte muy importante del país precisamente esa esperanza: la posibilidad de que la reconstrucción se haga con transparencia, eficiencia y con un propósito esencial que nunca debe perderse de vista: mejorar las condiciones de vida de todos los venezolanos.
La reconstrucción tampoco puede limitarse al petróleo, las carreteras, la electricidad o las inversiones.
Tendrá que ser igualmente una reconstrucción institucional y moral.
Un país devastado durante tantos años necesita volver a creer que el esfuerzo, el trabajo y los recursos públicos estarán al servicio de los ciudadanos y no de quienes ejercen el poder.
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