Indefiniciones y preguntas
Venezuela, al día de hoy y al menos desde el pasado 3 de enero, es un territorio en suspenso; en construcción, quizás, o en congelamiento, dependiendo de quien lo perciba. Hay una suerte de transición que, según algunos, pudo haber comenzado el 28 de julio de 2024; o desde las primarias de octubre de 2023, si nos empeñamos en ponerle fecha. O puede ser que el fuetazo inicial fue la supuesta victoria de Maduro en las elecciones de 2018 y la presidencia interina de Juan Guaidó a partir de enero de 2019 ¿O será desde que la oposición ganó la Asamblea Nacional en 2015 y el Tribunal Supremo de Justicia le quitó 3 diputados y le bloqueó la primera ley? ¿O cuando esa misma Asamblea, la esencia del poder elegido, fue declarada en desacato por unos jueces que no eligió nadie? ¿O…? Son tantos y tan variados los eventos ocurridos desde que terminó la última república, ya en el siglo pasado, que uno no sabe cuándo empiezan y cuándo terminan las cosas.
Por lo bajito, vivimos un mundo extraño. Hoy somos el estado 51 y mañana sigue mandando el chavismo. Hay un tutor que se supone está poniendo orden, pero no hay luz ni agua, las inversiones petroleras -las grandes- no terminan de llegar y el grueso de la población sigue en situación de pobreza. En un país que se dice que va hacia la democracia hay unos 300 presos políticos en cárceles de mala muerte, donde se tortura y donde fallece la gente por falta de atención médica. Revientan dos terremotos y el gobierno llega detrás de la ambulancia, como dicen en términos hípicos. Los miles de millones de las ventas petroleras de los últimos meses no se ven por ninguna parte, pues el bolívar libre está 20% más bajo que el oficial y la escasez sigue siendo obvia y generalizada, con excepción de las burbujas de opulencia que existen en Caracas y otras ciudades del país.
Existe, indefinido en el tiempo, una especie de gobierno híbrido, compartido por el interinato de Delcy Rodríguez y los enviados del Imperio (estos últimos a tiempo parcial, entre Irán, Ucrania y Groenlandia); se ha abierto un cierto espacio para la oposición, pero con unos límites borrosos que, por ejemplo, no permiten que María Corina Machado se presente en Maiquetía y dos días después encabece una concentración en la avenida Bolívar capitalina. En la tangente del ecosistema político, hay un grupete de chavistas “originarios” que aprovechan la relativa tolerancia del momento para dárselas de yonofui y criticar al gobierno por su contubernio con los gringos: como si el desastre nacional que destruyó a una nación llamada Venezuela hubiera ocurrido a partir de que Maduro “ganó” en el limbo las elecciones de 2013, estos señores y señoras invocan al comandante eterno y se rasgan las vestiduras, en señal de indignación, a la vez que protestan por los privilegios perdidos.
En el medio de todo, es natural que surjan preguntas. Muchas. Como la de quién -entre la Asamblea actual chavista, la de 2015 o el cogollo deliberante- va a elegir los jueces del TSJ y los rectores del CNE; o cuándo veremos un cronograma electoral, o tantos otros asuntos que están, como dijimos al principio, en suspenso.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.el-carabobeno.com — el contenido pertenece a El Carabobeño.