El flamenco y el jazz rompen moldes
La Bienal de Flamenco de Sevilla ha propiciado uno de los encuentros más singulares de su programación con el estreno absoluto de 'Tunisia', el proyecto que reúne al guitarrista Rafael Riqueni y al saxofonista estadounidense Tim Ries.
Dos músicos procedentes de universos distintos que han encontrado en la improvisación y en la libertad interpretativa un territorio común desde el que hacer dialogar al flamenco y al jazz.El Teatro Lope de Vega, con las localidades agotadas, sirvió anoche de escenario para una propuesta concebida como una conversación abierta entre la guitarra del maestro sevillano y el saxofón y la flauta travesera de Ries, músico de amplia trayectoria internacional y colaborador habitual de artistas como The Rolling Stones, Norah Jones o Sheryl Crow.Desde el inicio del recital se advirtió la camaradería de dos músicos que han sabido entenderse como pocos, al igual que hizo en su momento Paco de Lucía, que también tendió puentes hacia genios del jazz como Al Di Meola o Chick Corea.Pero Riqueni y Ries no estuvieron solos, porque también participó en esta fiesta musical Guillermo McGill, uno de los mejores baterías y percusionistas de jazz de las últimas décadas.
Ya como trío, el americano comenzó a tocar el piano antes de seguir con el saxofón, demostrando su gran versatilidad interpretativa.
La pieza elegida fue el clásico 'No Expectations', uno de los temas más recordados del magistral 'Beggars Banquet', de los Rolling Stones.
Rock, jazz y flamenco se fusionaron como un perfecto mecanismo de relojería.Riqueni tomó luego la palabra para presentar 'Tunisia', con el que lleva varios conciertos por España.
Y de la música de los Rolling se pasó a unos tanguillos de Cádiz que trajeron la magia de la Caleta al Lope de Vega.El duende de RiqueniPosteriormente, el maestro sevillano se quedó solo en el escenario y arrancó de su sonanta lo mejor de su toque.
Entonces comenzó a brotar por las entrañas del Lope la música casi impresionista de 'Parque de María Luisa', quizás el disco más admirado de este genio del flamenco.
Es un milagro que aquel joven músico que se consagrara en la Bienal en 1984, cuando ganó el Giraldillo, siga aún destilando los misterios del toque flamenco, sobre todo después de los duros avatares por los que ha pasado a lo largo de su vida.Después, el guitarrista se tomó unos minutos de descanso.
Un foco se encendió y la elegante figura de Tim Ries, ataviado con traje de chaqueta y sombrero, emergió del patio de butacas.
Primero fue un solo de saxofón y luego la pieza adquirió aires latinos cuando se sumó McGill al cajón.
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