Pablo Ojeda, experto en nutrición: «Los que están usando el ayuno por su cuenta para perder peso corren riesgo»
Vive un momento dulce tanto profesional como personal, pero para el experto en nutrición Pablo Ojeda Jiménez (Sevilla, 1982), @pabloojedaj en Instagram, la vida ha tenido más espinas que rosas.
Tras superar una ludopatía en su juventud, llegar a pesar 138 kilos y varios intentos de suicidio; estudió nutrición, se especializó en obesidad y TCA (trastornos de la conducta alimentaria) y fundó su centro de psiconutrición.
Asegura que lo más difícil no fue dejar el juego y las mentiras, sino cambiar totalmente de vida.Ha detallado su experiencia en sus libros 'Cuando me alimenté del juego' (Alienta) y 'Comida, vamos a llevarnos bien' (Planeta).
Y desde hace tres años ayuda a poner coherencia y sentido común a la nutrición en 'Más vale tarde' de La Sexta, en Las mañanas de Kiss FM y en sus redes sociales.—En su libro 'Cuando me alimenté del juego' contó algunos episodios de su vida demoledores, ¿por qué se expuso tanto?Cada vez que hablo de mi historia no busco admiración ni nada parecido, solo mostrar que, como muchas otras personas, viví un proceso difícil, caí y pude reconducirlo con ayuda.—¿Sintió que dañó a muchas personas en su etapa como ludópata?Yo venía de una familia acomodada.
No me faltaba de nada, pero a los veintitantos años caí en el mundo del juego y las adicciones y aquello me consumió pues llevaba asociadas otras cosas como las mentiras y la destrucción como persona.
Pero a quien más daño hice fue a mí mismo por el descontrol que llevaba en otros ámbitos como la comida y el alcohol. —¿Cuál era su relación con la comida en aquel momento?Llegué a pesar 138 kilos.
Comía sin control y de forma compulsiva para tapar mis problemas.
Cuando comía no recordaba ni las deudas, ni las broncas ni las mentiras.
Me metí en situaciones duras para conseguir dinero y tuve varios intentos de suicidio.
La sensación de creer que la muerte es tu única salida es lo más duro que he vivido. —Pero tocó fondo...Sí, hubo un momento en el que vendí el coche de mi padre para sacar dinero.
Y creo que ahí toqué fondo.
Pedí ayuda y lo cierto es que mi familia nunca me echó nada en cara.
De hecho, creo que su apoyo y también el de mi ex mujer, que es psicóloga, fue una de las razones por las que conseguí rehabilitarme. —¿Qué recuerdos le vienen de ese momento?Algo que aprendí durante el proceso de rehabilitación es que lo más fácil era en realidad dejar el juego.
Lo que era realmente difícil fue cambiar de vida.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Bienestar.