El magisterio de Luque haría embestir hasta al gallo Manolo
Desde la corrida de ayer estaba un gallo presidiendo la barrera del ocho.
Dos vueltas al ruedo dio ayer Víctor Hernández, pero cuando pasaba por este tendido, ya llevaba otros capones, ahí se quedó Manolo -que así se llama-, que volvió a su localidad este viernes.
Qué dignidad llevaba, siempre con la cabeza alta atendiendo a los estímulos de su al rededor.
Si fuera toro, sería muy distraídillo e iría engallado.
Pero a buen seguro Luque le habría hecho embestir y lo habría metido en la canasta.
Eso fue lo que se dedicó a hacer en Guadalajara.
Inventarse faenas, daba igual lo que tuviera delante.
Sólo que lo hace tan fácil que no siempre se le da el mérito que tiene.
Por eso una importante tarde viene reseñada con dos silencios en la ficha, que quedan muy lejos de la imagen que ofreció.
También es verdad que, si no hay orejas, todo lo demás queda en silencio en esta plaza, ya que empiezan las peñas a tocar y no se oye nada, por más que la sombra intente aplaudir.
Abrió la tarde un toro de José Vázquez con los cuartos traseros más que flojos.
No los sostenía en pie, vaya.
Y por más que se pidió su devolución los primeros tercios, hizo caso omiso el usía.
Renqueante y mugiendo como un descosido, se fue a encontrar con la suavidad que le ofreció el de Gerena, que, en maestro, logró que no volviera a caerse.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.