Un preso intenta fugarse de la cárcel colgado de un dron gigante
Park Wang-yeol quería salir volando de la prisión de New Bilibid, en Filipinas, atado a la parte inferior de un dron.
Este surcoreano de 47 años, conocido como el "asesino del cañaveral", cumple una condena de 60 años impuesta en Filipinas en 2022 por los asesinatos de tres ciudadanos surcoreanos en 2016 cerca de la ciudad de Bacólod.
Ya se había escapado en dos ocasiones, una en 2017 y otra en 2019, durante su traslado tras una vista judicial.
Dentro de prisión, Park vivía desahogadamente.
Como apunta el diario hongonés South China Mornin Post, pagaba unos 3.800 euros al mes por una habitación privada con aire acondicionado, teléfono móvil y televisión, y utilizaba ese teléfono para dirigir una red internacional de narcotráfico a través de Telegram, coordinando a cómplices filipinos para enviar remesas a Corea del Sur.
Antes de su intengo de fuga, Park se enfrentaba a una repatriación temporal a su país natal para responder allí de los cargos por importación de 4,8 kg de metanfetamina.
El traslado, programado para marzo de 2026, se aproximaba con rapidez.
China anticipa una nueva carrera militar en el espacio: “Un punto de inflexión en la historia” Jesús Díaz El tabú se ha roto: después de que EEUU haya admitido abiertamente que tiene armas en el espacio, China ve la puerta abierta para hacer lo mismo, validando las pruebas militares que ha efectuado durante años Su primer plan para eludirlo fue bastante convencional: comprar armas de fuego y asaltar el furgón que lo trasladaba.
Lo descartó.
"Una fuga de prisión de alguien como yo debería ser más ambiciosa", afirmó presuntamente Park, según un compañero de prisión que habló con la cadena de televisión JTBC.
Fue entonces cuando se le ocurrió el plan al estilo Misión imposible.
Para hacerlo realidad, Park invirtió unos 100 millones de wones (74.000 dólares).
Pruebas de vuelo frente a la prisión Parte de ese dinero sirvió para comprar un dron gigante capaz de levantar 75 kg, equipado con unas barras en su panza para poder agarrarse directamente de la estructura de la aeronave.
La prisión de New Bilibid carecía de tecnología de inhibición de señales, por lo que un piloto a distancia situado fuera de los muros podía guiar el aparato con libertad.
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