Pascal Quignard: «'Tesoro oculto' es un libro contra la muerte»
Pascal Quignard es uno de los más grandes escritores contemporáneos.
Dice sentirse lector antes que autor y desconoce otro idioma moderno que no sea el francés.
Pero, su curiosidad por adentrarse en todo lo que es origen lo ha llevado a formarse en latín, griego antiguo y sánscrito, en una arqueología del lenguaje que transmite en su obra.
Es un apasionado de la música barroca, que antes de su artritis solía interpretar al violonchelo y al órgano.
Fundador del Festival de Ópera y Teatro Barroco de Versalles, se dio a conocer al gran público en español con 'Todas las mañanas del mundo' , llevada al cine por el fallecido Alain Corneau, con primeras figuras del cine francés y banda sonora de Jordi Savall.
Vive en Sens.
Esta pequeña ciudad de la Borgoña francesa es el escenario, junto a Nápoles, Isquia, y Capri, de 'Tesoro oculto' , su último libro en castellano (Galaxia Gutenberg).
Una excelente narración de diálogos inteligentes.
Quien conozca su obra, descubrirá multitud de capas de significado e íntimas conexiones con temáticas y elementos de su universo de sombras.
La novela ofrece una reflexión en torno al amor, vejez y muerte con la intensidad que tanto gusta a este autor de escritura honesta y vigilante a las posibilidades del lenguaje.
Sobre la mesa de su apartamento de París hay pósters con una foto suya de niño.
La misma que hay en la cubierta de su último libro en francés, 'Il n'y a pas de place pour la morte' (Éditions Hardies, 2026).
Dice haberlo escrito desde la mirada un tanto perpleja del niño autista que fue, carente de atención y amor maternos, y que juega entre las ruinas en una ciudad abierta al mar, bombardeada a causa de la guerra.
Sin embargo, dice, es un libro feliz.
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