Cuánta agua hay que tomar por día y por qué no existe una cifra igual para todos
El agua no tiene una dosis universal.
La ingesta adecuada total de líquidos para adultos sanos ronda los 3,7 litros diarios para los hombres y los 2,7 litros para las mujeres , pero esa cifra incluye el agua, otras bebidas y la humedad presente en los alimentos, no únicamente el agua que se bebe en vasos o botellas.
Una señal práctica para saber si la hidratación es suficiente: la orina debe ser de color amarillo pálido o casi transparente; si es oscura, el cuerpo está reclamando más líquido.
Los requerimientos de agua cambian con la edad, el sexo, el clima y la actividad La recomendación de beber una determinada cantidad de vasos al día se instaló como referencia extendida, aunque no existe una cifra aplicable a toda la población.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos ( CDC ) sostienen que la necesidad diaria de líquidos varía según la edad, el sexo, el embarazo, la lactancia y el nivel de actividad física.
También influye el entorno.
Los CDC explican que el organismo necesita más agua en climas calurosos , durante una actividad física intensa o ante fiebre, vómitos y diarrea .
En esas circunstancias, mantener la misma rutina de consumo puede no compensar la pérdida de agua del cuerpo.
Los alimentos y otras bebidas también cuentan para la hidratación diaria La cifra total de líquidos no proviene solo del agua que se bebe.
Cerca del 20% de la ingesta diaria de agua puede provenir de la comida, en particular de frutas y verduras con alto contenido de humedad, según Mayo Clinic .
El té, el café, la leche y otras bebidas también contribuyen al total, aunque las opciones con azúcar añadido aportan calorías y sodio que conviene considerar.
Los alimentos y las bebidas no acuosas forman parte de la evaluación de hidratación, especialmente cuando el contexto —clima, salud, actividad— modifica las necesidades del organismo.
Esperar la sed no es suficiente cuando hay calor o esfuerzo físico prolongado La sensación de sed puede orientar la ingesta de líquidos en condiciones normales, pero no es una señal confiable cuando hay exposición al calor o actividad física prolongada.
Los CDC advierten que la deshidratación puede afectar la claridad mental, el estado de ánimo, la temperatura corporal y el funcionamiento general del organismo .
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