El falso BMW que delató a Carlitos 'el rey del butrón' y su nueva alianza serbio-rumana
Aunque a sus 40 años Carlos F.
G. es ya uno de los aluniceros más 'reputados' de todo el país, para sus amigos aún sigue siendo Carlitos.
Su inocente apodo contrasta con el número de veces que aparece en las bases policiales, con 25 detenciones solo en las de la Policía Nacional y otras tantas en el resto de cuerpos.
Un extenso historial que también le ha granjeado el apelativo del 'rey del butrón', logrado a pulso tras crecer a la sombra del difunto Cásper, padrino de toda una estirpe criminal que hoy busca nuevas alianzas para no perder comba en esto de saquear tiendas.
O naves industriales, más grandes y apartadas de miradas indiscretas pero casi siempre con mayores medidas de seguridad.Bien lo sabe Carlitos, y también el Grupo XXIV de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, especializado en la investigación de delitos contra el patrimonio, robos con fuerza, butrones y asaltos a establecimientos.
Sus agentes llevaban siguiéndole la pista desde el 27 de enero de 2024, cuando varios individuos a bordo de dos vehículos irrumpieron en una empresa de Leganés dedicada al comercio al por mayor de jamones, embutidos y quesos.
Aquel golpe, para el que habían empleado un BMW 530 xDrive, dejó paso a unos cuantos más, en polígonos de Getafe, San Blas, Fuencarral-El Pardo o Villa de Vallecas (dentro de Mercamadrid).
Y en todo ellos, pese a ampliar progresivamente su parque automovilístico con un Lexus, un Peugeot Partner o un Seat León, siempre asomaba el mismo turismo.Un BMW, captado por las cámaras de seguridad ubicadas en el entorno de los robos, al que cambiaban las placas de matrícula cada vez que lo ponían a 'trabajar'. «Esa pista se convirtió en el primer hilo del que tirar», señalan las fuentes policiales consultadas, sin saber entonces que detrás de los hechos más que una banda se encontraba una alianza.
La de Carlitos y tres compinches españoles más jóvenes, nacidos en la década de los 90, con avezados delincuentes de Europa del Este.
En concreto, de Serbia (5) y Rumanía (2), cuyo número en total conformaba un once de plenas garantías a ojos del hampa madrileña.El trabajo policial permitió acreditar un reparto de roles diferenciado por nacionalidades de los once implicadosPero al terreno de juego también saltaban los agentes, entregados entre palo y palo a descifrar en la pizarra las estrategias de sus oponentes.
Así, descubrieron que no solo colocaban matrículas falsas al BMW, y que entre todos los vehículos utilizados había alguno robado.
Concluyeron, además, que varias de esas matrículas postizas las habían sustraído previamente a otros coches, con el objetivo de dificultar, más si cabe, las pesquisas policiales.
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