«Aunque se haya quemado el traje verde, saldrá otro verde y bonito»
Un mes se cumple ya del incendio que se inició en Burgohondo (Ávila) el pasado 22 de julio, y la paz no se termina de respirar en el ambiente de una urbanización y quince pueblos desalojados ante el acecho de las llamas voraces, pero poco a poco se trabaja por recuperar la calma tras un fuego que continúa activo.
A falta de darse por extinguido, la Junta de Castilla y León confirmaba este viernes que se calcinaron 37.800 hectáreas, aunque no se haya podido corroborar aún al completo los datos con los trabajos de campo.
Estas labores se realizarán una vez finalice su actividad.Casavieja fue uno de los pueblos que se vio rodeado en pocas horas y donde la temporada estival es un gran atractivo turístico para aquellos que quieren desconectar junto a sus familiares y amigos y los que desean conocer de cerca el Valle del Tiétar.
Uno de los negocios asentados en la localidad es 'Fivi artesanía en papel', taller artesano que trabaja en la elaboración de joyas y lámparas de este material tal como indica su nombre.
No se ha visto afectado ni ha tenido que frenar su actividad a pesar de que «las llamas estuvieron en sus puertas».Pero su preocupación es ver «todo el monte quemado, las casas rurales y que pueda afectar al turismo».
Además, a esto se les ha sumado el problema de que «funcionen muy mal las líneas de internet» y realizan «un llamamiento general a que en el Valle se tengan en cuenta este tipo de aspectos, que son muy importantes».
Así que estas artesanas del papel recalcan que al perderse los alojamientos se nota «la falta de turismo vacacional porque repercute en el comercio y la economía local».En este mismo pueblo se hicieron virales los vídeos de la Granjaescuela.
El más visto llegó a alcanzar 238.000 visitas, en los cuales solicitaban ayuda para afrontar la situación tras sufrir pérdidas.
Javier, su dueño, declara que «la granja ha sido muy dañada, pero que las estructuras principales se han mantenido».
Este punto a favor les permite en la actualidad seguir con su actividad aunque hayan tenido que realizar modificaciones en su programación.
Entre las daños destacan la pérgola, en la que se congregaban bodas u eventos con niños, el pajar que salvaguarda a los animales, que se ha destruido al completo, y el fallecimiento de uno de sus burros.
Lo importante como el edificio de la granja, el campo de aventura y los animales «están intactos, tras haber tenido mucha suerte».Su reconstrucción la han tasado en unos 80.000 euros, de los cuales ha conseguido algo más de 10.000 euros a través de donaciones para afrontar este desastroso episodio.
La mayor inquietud de Javier en estos momentos es la reconstrucción del techo del pajar, que se cayó al completo durante el paso de las llamas, de las cuales aún están en pausa las obras.
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