Un mes de alerta en alerta por las llamas y miles de evacuados
Difícil de olvidar el 22 de julio de este 2026 que quedará para siempre marcado literalmente a fuego en la memoria y la retina no sólo de los vecinos de Burgohondo, sino de la veintena de localidades afectadas -entre evacuados y confinados- y un operativo de extinción al que se sumaban efectivos de otras provincias, comunidades y llegados de diferentes países europeos como Italia, Grecia, Portugal e incluso hasta de Qatar.
Esas chispas provocadas por una maquinaria pesada utilizada sin permiso y en un día de riesgo y prohibición, que con el fuerte y cambiante viento encontraban el aliado perfecto para propagar la destrucción y el rastro de cenizas por unas 37.800 hectáreas , según las primeras estimaciones a vista de satélite Sentinel, por debajo de las 50.000 afectadas que cifró inicialmente el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.
Es, con diferencia, el fuego más voraz de los registrados este verano en Castilla y León y el que ha tenido consecuencias directas sobre un mayor número de personas: unos 30.000 evacuados de quince municipios -incluidos más de 600 mayores de varias residencias de la zona en un crítico sábado 25 de julio en el que el avance de las llamas parecían no tener freno- y una urbanización de otro, además de cuatro localidades confinadas.
Pero no ha sido el único que ha ardido en este tiempo, sobre todo con una recta final de julio, y una nueva ola de calor encima, como el más crítico.
Tampoco el único que obligaba a los desalojos.
Y es que casi ha sido continuo el sonar de las alertas por la cercanía de las llamas y la amenaza del denso humo sobre las casas, con cerca de 40.000 personas desalojadas .
De hecho, el mismo 29 de julio en el que todos los vecinos evacuados por el incendio de Burgohondo podían volver a sus casas, la tensión y los temores saltaban en la provincia de Zamora.
Un incendio en Fermoselle, de nuevo en una jornada con el mercurio disparado y con Eolo soplando con fuerza, precipitaba la evacuación de casi un millar de personas -incluidas los mayores de varias residencias- de catorce pueblos y confinar a un par más.
Más de tres semanas se tardaba en dar por extinguido un incendio que se adentraba hasta el cañón en los Arribes del Duero y consumía cerca de 11.000 hectáreas.
Son los dos mayores fuegos registrados en este verano, y entre ambos dejan más de 47.000 hectáreas consumidas y más de 30.000 desalojados.
Aunque ya antes del grave incendio de Burgohondo, en la provincia de Segovia las llamas originadas de forma accidental -así lo recoge la página web de Medio Ambiente- en Brieva (Segovia) motivaban la evacuación de cerca de 500 personas de ocho pueblos en el valle del Río Pirón.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.